"Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla"
"La historia pertenece a los intercesores"

lunes, 6 de febrero de 2012

EL PODER DEL DECRETO ( II PARTE) Apóstol Rony Chaves


 La Guerra Espiritual Estratégica es “Profética y Apostólica”; es una Guerra Legal de “Decretos y Edictos” de Autoridad. La Iglesia que conoce la posición de autoridad otorgada a ella por Jesucristo, usará esa vía dada por el Espíritu Santo para anular los decretos de muerte de satanás y para establecer un nuevo destino sobre naciones y territorios. Debemos conocer el poder del “decreto” del Rey. 

1. ¿Qué es un decreto?
A. Es una orden, regla o edicto de ley.
B. Es una ordenanza, mandato o precepto legal.
C. Es una disposición, estatuto o reglamento de  autoridad
D. Es una ley, regla o norma rectora.

El decreto tiene poder para establecer autoridad, reglas, normas, mandamientos, disposiciones o reglamentos a obedecer por un pueblo. En el caso de las naciones antiguas, un decreto real no podía ser anulado o abrogado. (Ester 8:8). Debía ser creado un nuevo decreto, (Ester 8:9-17)

2. ¿Qué es un decreto?
Es una declaración oficial con instrucciones y órdenes emitidas por un rey o gobernante máximo, usualmente en forma escrita. Se diferencia del edicto en que el decreto se colocaba donde podría ser leído por todos. 

En el Antiguo Testamento la palabra hebrea para decreto se traduce como “ley“, “estatuto” u “ordenanza”.
Los traductores del Antiguo Testamento nos traducen al español  vocablos como edicto, estatuto, ley, mandamiento o sentencia de varios términos hebreos y arameos, los cuales significan “orden real” o “proclamación oficial”.
 
El Antiguo Testamento describe a Dios como el Gran Rey y Juez de la Tierra que. promulga sus decretos sobre ésta: Salmo:2:7 . Tanto la creación,  la lluvia, (Job 28:26); los cielos (Salmos 148:6); el mar (Proverbios 8:29, Jeremías 5:22), y la historia humana (Sofonías 2:2) son dominados por estos estatutos y leyes de Dios. 

En América y el mundo debemos aprender a batallar por nuestros territorios con los decretos apostólicos y las proclamas proféticas. Preparémonos para este fin de semana para anunciar el “edicto del cielo” sobre nuestras naciones. Amén. 

Juntos proclamemos: Por cuanto escrito está:
“De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo y los que en él habitan…”
Salmo 24.1

Declaremos que legalmente América es redimida por y para Cristo. Este continente es de El y todos los que la habitan le pertenecen a Jesús. Las riquezas, la bendición y la prosperidad por tanto, son nuestras y en este 2007 empezaremos a disfrutarlas a plenitud. Amén.

El Señor nos ha indicado su contentamiento por la adoración que se le ha estado brindando durante todos estos meses del año. El nos da testimonio de que tendremos grandes victorias en nuestras naciones y una gran cosecha en todo el continente. Tengo en mi espíritu la seguridad de que debemos continuar en el ungimiento de nuestras regiones hasta que los países más grandes y las regiones más remotas sean rodeadas con la oración, los actos proféticos y consagrados con la unción del aceite sobre la tierra. Animo a todos los intercesores proféticos y apostólicos a seguir adelante hasta concluir  la tarea. Estoy seguro que también vamos a seguir y debemos seguir adorando al Señor en las casas, en los templos y en reuniones unidas en diferentes lugares pero también debemos tomar tiempo para que estando en la Presencia del Señor podamos hacer los decretos que deben ser proclamados para la liberación, la salvación y la prosperidad de nuestras naciones y de todo el Continente Americano. Asimismo, debemos continuar con la tarea de proclamar la libertad de cada Continente del planeta y de decretar el Señorío de Jesucristo sobre todas las naciones de la Tierra. Amén. 

IV. La liberación de las naciones de América y el mundo ya fue comprada por Jesucristo a través del derramamiento de Su sangre bendita en la Cruz. El ya pagó el precio por nuestra redención, somos suyos ahora y herederos de Dios del mundo y de sus riquezas. El diablo, sus principados y potestades ya fueron derrotados y no tienen ningún dominio sobre mi país ni  sobre el tuyo. Dios nos dio un nuevo decreto de vida, el decreto de muerte  fue anulado por Jesús. Lo que está escrito en la Biblia es Ley, es estatuto u orden real, es una “proclamación oficial”. 

I. ¿Qué es una proclama?
A. Es un pregón, alocución, amonestación o notificación oficial.
B. Una proclama implica nombrar, aclamar, elegir, publicar o deponer algo o a alguien.
C. A través de una proclama se puede deponer a alguien; esto es, despedir, testificar o declarar en contra de y destituir.
A través de una proclama notificamos oficialmente a las huestes del infierno su derrota legal territorial y activamos el poder angélico en contra de dichas fuerzas para ser aprisionadas y expulsadas de una región. Una proclama es el anuncio verbal de un decreto, el cual lo convierte en un “edicto real”; esto es, una ley o norma oficial. 

II. ¿Qué es una notificación?

Una notificación es una proclama real. Es un anuncio, participación, aviso o comunicado oficial. La notificación es una vía legal para informar las decisiones del Juez y da por comunicado o participado al que la recibe del juicio decretado. La entrega de la notificación o proclama real activa el poder del reino para que la ley o juicio decretado se cumpla. La Iglesia hoy debe establecer decretos de Dios sobre territorios para que unidos a su proclamación vocal los conviertan en edictos o juicios decretados que notifican su derrota a los espíritus territoriales. La notificación es en sí todo un acto profético que activa  el poder angélico del Reino de Dios contra las huestes del mal, propiciando a través de la ley de la legalidad su expulsión de los territorios. (Mateo 16). La Iglesia de Jesucristo debe ser hoy la “Notificadora del Poder Judicial” del Reino de Dios.

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