"Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla"
"La historia pertenece a los intercesores"
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jueves, 8 de diciembre de 2011

“¿Por qué debemos esperar hasta el matrimonio?” 

1 Corintios 6: 18

“Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete están fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo”.

Introducción:

Corinto era un puerto de Grecia muy transitado, en él se desarrollaba un comercio importante en este lugar; había una gran inmoralidad pues los corintos consideraban que el cuerpo únicamente era para los placeres, era tanta su inmoralidad que se inventó el verbo “corintear” como sinónimo de cometer inmoralidades.

Tenían un templo dedicado a la diosa Afrodita y allí cometían toda clase de inmoralidades incluso algunos eran miembros de la iglesia de Corinto, Pablo los exhorta a guardarse hasta el matrimonio y a dejar la fornicación.

a) El sexo fue creado para disfrutarse en el matrimonio.

Hoy en día escuchamos la famosa frase “hay que disfrutar” miles de adolescentes han tenido relaciones sexuales a temprana edad, las estadísticas revelan que cada día más señoritas de 13 a 15 años quedan embarazadas; el aborto se ha hecho tan común y nuestra sociedad cada día se destruye.

Dios creo el sexo para disfrutarse dentro del matrimonio pues Pablo nos insta a huir de la fornicación; como jóvenes queremos descubrir estas emociones pero no estamos siguiendo el plan de Dios pues él quiere que disfrutemos este regalo que él nos ha dado con nuestra futura esposa o futuro esposo.

Las presiones de nuestros amigos nos juegan malos momentos muchos han pecado por querer sentirse aceptado en cierto grupo, pero las consecuencias son trágicas tenemos la opción de mantenernos puros o contaminarnos.

b) Nuestro cuerpo le pertenece a Dios.

1 Corintios 6:19 ¿A caso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

Los corintios pensaban que eran dueños de su propio cuerpo hacia lo que querían con él olvidando que Dios es el creador de nuestro cuerpo, muchas destruyen su cuerpo en la fornicación disfrutando un placer pasajero que a la larga deja un vacío, muchos jóvenes que han tenido relaciones sexuales se sienten culpables y desean regresar el tiempo, el precio que Dios pago fue la muerte de Cristo en la cruz, entonces cada uno de nosotros debe glorificar a Dios con nuestros cuerpos manteniéndonos puros y cuidándonos de la fornicación.

El Espíritu Santo quiere vivir por siempre  en nosotros y depende de ti y de mí el mantener limpio nuestro templo, el mundo está educando a los jóvenes a través de la televisión con la idea de que no hay problema con mantener relaciones sexuales antes del matrimonio; pero la realidad es otra miles de jóvenes han muerto por enfermedades sexuales y otros tienen vidas vacías hundidas en el pecado.

Conclusión:

Las tentaciones llegaran a nuestras vidas pero Dios siempre nos dará una salida, apóyate de tus padres, amigos cristianos y líderes juveniles sé que ellos te ayudaran a despejar muchas dudas sobre este tema.

Si tú has tenido relaciones sexuales antes del matrimonio hoy puedes darle vuelta a esa página y empezar a escribir tu nueva vida, Dios mando a su Hijo para perdonar nuestros pecados, él quiere limpiarnos y darnos una nueva razón de vivir no importa si estas involucrado en prostitución Dios puede libertarte recuerda que nuestro cuerpo únicamente debe ser para glorificar a Dios.

¡Que Dios te bendiga, adelante tu puedes ser una nueva persona, Cristo te ama!

jueves, 17 de junio de 2010

DOCE ASESINOS DEL MATRIMONIO

1. El exceso de trabajo o compromisos y el agotamiento físico
Cuidado con este peligro. Es especialmente insidioso en las parejas jóvenes que están tratando de comenzar en una profesión o todavía están estudiando. No traten de estudiar, de trabajar a tiempo completo, de tener un bebé, de manejar a un niño pequeño, de hacer reparaciones en la casa, y de comenzar un negocio, todo al mismo tiempo. Suena ridículo, pero muchas parejas jóvenes hacen exactamente eso y luego se sorprenden cuando su matrimonio se viene abajo. ¿Por qué no habría de ser así? ¡El único momento en que se ven es cuando están agotados! Es especialmente peligroso cuando el esposo es el que tiene demasiados compromisos o trabajo, y la esposa está todo el día en casa con un hijo en edad preescolar. La profunda soledad de ella da lugar al descontento y a la depresión, y todos sabemos a dónde lleva eso. Deben reservar tiempo el uno para el otro si quieren mantener su amor vivo.
2. Las deudas muy grandes y el conflicto en cuanto a cómo se gastará el dinero
Paguen en efectivo por los artículos de consumo, o no los compren. No gasten más de lo que pueden por una casa o por un automóvil, dejando muy pocos recursos para salir juntos, para viajes cortos, para personas que cuiden a los niños, etc. Distribuya sus fondos con la sabiduría de Salomón.
3. El egoísmo
Existen dos tipos de personas en el mundo, los que dan y los que toman. Un matrimonio entre dos personas que dan puede ser algo bello. Sin embargo, la fricción está a la orden del día entre una persona que da y otra que toma. Pero dos personas que toman pueden darse zarpazos la una a la otra hasta hacerse trizas dentro de un período de seis semanas. En resumen, el egoísmo siempre devastará un matrimonio.
4. La interferencia de los suegros
Si el esposo o la esposa no se ha emancipado totalmente de los padres, lo mejor es no vivir cerca de ellos. La autonomía es algo difícil de conceder para algunas madres (y padres), y el estar muy cerca será causa de problemas.
5. Las expectativas poco realistas
Algunas parejas llegan al matrimonio esperando cabañas cubiertas de rosas, una vida sin preocupaciones ni responsabilidades y un gozo ininterrumpido. La consejera Jean Lush cree, y yo estoy de acuerdo con ella, que esta ilusión romántica es particularmente característica de las mujeres norteamericanas que esperan más de sus esposos de lo que ellos son capaces de dar. La decepción consiguiente es una trampa emocional. Pongan sus expectativas en línea con la realidad.
6. Los invasores del espacio
No me refiero a extraterrestres de Marte. Más bien, mi preocupación es por las personas que violan el espacio para funcionar que su cónyuge necesita, sofocándolo rápidamente y destruyendo la atracción entre ellos. Los celos son una manera en que este fenómeno se manifiesta. Otra es la baja autoestima, la cual lleva a que el cónyuge inseguro se inmiscuya en el territorio del otro. El amor debe ser libre y confiado.
7. El abuso del alcohol y de otras sustancias químicas
Éstos son asesinos, no sólo de los matrimonios, sino también de las personas. Evítenlos como a la plaga.
8. La pornografía, los juegos de azar y otras adicciones
Debe ser obvio para todos que la personalidad humana tiene imperfecciones. Tiene la tendencia a quedar atrapada en comportamientos destructivos, especialmente cuando se es joven. Durante una etapa inicial, las personas creen que pueden jugar con tentaciones tales como la pornografía o los juegos de azar sin salir dañadas. De hecho, muchos se alejan casi sin haber sido afectados. Sin embargo, para algunos existe una debilidad y una vulnerabilidad que se desconoce hasta que es demasiado tarde. Entonces se vuelven adictos a algo que rasga la fibra de la familia.
Tal vez esta advertencia les parezca tonta e incluso mojigata a mis lectores, pero he hecho un estudio de veinticinco años de duración sobre personas que arruinaron sus vidas. Sus problemas a menudo comienzan con la experimentación con un mal conocido y finalmente terminan en la muerte física o la muerte del matrimonio. Las restricciones y los mandamientos de las Escrituras se han diseñado para protegernos del mal, aunque es algo difícil de creer cuando somos jóvenes. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Si mantenemos nuestras vidas limpias y no nos permitimos jugar con el mal, las adicciones que han hecho estragos en la humanidad nunca nos podrán tocar.
9. La frustración sexual, la soledad, la baja autoestima y la quimera de la infidelidad
¡Una combinación mortal!
10. El fracaso en los negocios
En especial, el fracaso en los negocios afecta adversamente a los hombres. Su inquietud por los reveses financieros algunas veces se muestra en ira dentro de la familia.
11. El éxito en los negocios
Es casi tan peligroso tener mucho éxito en los negocios, como lo es fracasar rotundamente en ellos. El autor de Proverbios dijo: “No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario” (30:8).
12. Casarse demasiado jóvenes
Las chicas que se casan entre los catorce y los diecisiete años de edad tienen el doble de probabilidades de divorciarse que las que se casan a los dieciocho y diecinueve años. Las que se casan entre los dieciocho y los diecinueve años tienen una vez y media más de probabilidades de divorciarse que las que se casan entre los veinte y los treinta años.
Las presiones de la adolescencia y las tensiones de los primeros años de vida matrimonial no hacen un buen dúo. Terminen lo primero antes de emprender lo segundo.
Éstos son los asesinos del matrimonio que he visto más a menudo. Pero, en verdad, la lista es prácticamente interminable. Todo lo que se necesita para que crezcan las malas hierbas más fuertes es una pequeña grieta en la vereda. Si van a vencer la ley de las probabilidades en relación al divorcio y mantener una unión matrimonial estrecha a largo plazo, deben emprender la tarea con seriedad. El orden natural de las cosas los alejará el uno del otro, no los unirá.
¿Cómo vencerán la ley de las probabilidades? ¿Cómo formarán una relación sólida que dure hasta que la muerte los haga emprender el último viaje? ¿Cómo se incluirán ustedes entre el número cada vez más reducido de parejas de mayor edad que han cosechado toda una vida de recuerdos y experiencias felices? Aun después de cincuenta o sesenta años de casados, todavía se buscan mutuamente para darse aliento y comprensión. Sus hijos han crecido dentro de un ambiente estable y amoroso, y no tienen cicatrices emocionales o recuerdos amargos que borrar. A sus nietos no se les tiene que explicar con delicadeza por qué “los abuelos ya no viven juntos”. Sólo el amor prevalece.
Así es como Dios quería que fuera, y todavía sigue siendo algo posible que ustedes pueden alcanzar. Pero no hay tiempo que perder. Refuercen las riberas del río. Defiendan el fuerte. Traigan las dragas y hagan más profundo el lecho del río. Mantengan las poderosas corrientes en sus propios cauces. Sólo esa medida de determinación mantendrá el amor con el que comenzaron, y hay muy poco en la vida que compita con esa prioridad.

DEDICAR TIEMPO A LA FAMILIA

 
Después que el huracán katrina? golpeara nuestra ciudad, mi esposo, mis cuatro hijos y yo nos encontramos sin electricidad, teléfonos o agua. Los días que siguieron los pasamos tratando de abrirnos paso al mundo exterior a través de los centenares de árboles derribados. Trabajábamos codo a codo todo el día frente al garaje, aserrando y arrastrando árboles, y pasábamos las noches acurrucados junto a las velas, con un radio transistor como nuestro único vínculo con la civilización.
Todo esto suena muy terrible, considerando especialmente el calor de agosto y los insectos de Louisiana. Pero al mismo tiempo, sin televisión, computadora, teléfonos o Internet, descubrimos algo que casi habíamos olvidado: que pasar tiempo juntos como familia es algo divertido.
Cuando finalmente salimos, pasamos un mes con el hermano de mi esposo, y aunque teníamos teléfonos y electricidad, estábamos en una ciudad donde no conocíamos a nadie. Los chicos no tenían clases ni actividades después del colegio. Mi esposo y yo no teníamos empleos. Desayunábamos, almorzábamos y cenábamos juntos, leíamos la prensa en voz alta, paseábamos juntos, hacíamos juegos de mesa, pasábamos tiempo en el parque, y nos sentábamos en el patio para ver la puesta del sol. Nuestro hijo de diez años habló por todos cuando dijo: "Sé que el huracán fue algo malo, pero nunca me había divertido tanto con mi familia".
Un mes más tarde, cuando nuestra ciudad se volvió de nuevo habitable, reabrieron las escuelas. Mi esposo volvió a trabajar, comencé un nuevo trabajo a medio tiempo y los chicos reanudaron muchas de sus actividades. Pero estábamos firmemente determinados a no olvidar las lecciones que habíamos aprendido durante nuestro "tiempo muerto".
Ahora venía lo difícil. ¿Cómo podríamos evitar que nuestras vidas se llenaran tanto, que nos impidiera pasar tiempo juntos?
Esto es lo que nos está ayudando a lograrlo.
Intencionalidad: Los tiempos han cambiado desde los días en que la mayoría de las familias tenían dos padres: una mamá que se quedaba en casa, y un papá que trabajaba de 9 a 5. Las familias hoy son más complejas. Los padres sin pareja, las familias en que ambos trabajan, la cantidad de actividades escolares después de la casa, y las distracciones que hay en el hogar, tales como la computadora, los Playstations® entre otras, significan que el tiempo junto como familia no es algo que sucede "con facilidad y a menudo".
Propóngase hacer del tiempo juntos como familia una prioridad. Planifique tiempo para estar juntos, e insista en que los niños participen. Es posible que éstos no siempre se sientan emocionados por la idea, al comienzo. Pero piense en sus recuerdos favoritos de la niñez, y encontrará que la mayoría de ellos giran en torno al tiempo que pasaba con su familia, no importa lo frecuente o infrecuente que fuera eso.
Calidad y cantidad: Cuando se les pregunta a los niños: "¿Qué hace una familia feliz?", la respuesta es casi unánime: "Pasan tiempo juntos". Según los expertos, el mito de que una gran cantidad de tiempo puede ser sustituido por una menos frecuente "calidad de tiempo", simplemente no es verdad. Karen Dockrey, autora del libro Bold Parents, Positive Teens (Padres valientes, adolescentes confiados), lo expresa de esta manera: "El tiempo diario es irremplazable. Cinco minutos cada día es mejor que cinco horas un sábado o un grandioso viaje de la familia. Las grandes porciones de tiempo sólo son efectivas si existe ya una relación como resultado de pasar tiempo juntos cada día".
Comer juntos: De acuerdo, cenar juntos todos las noches de la semana no parece ser práctico para la mayoría de nosotros. Pero expertos en temas familiares, tanto cristianos como seculares, concuerdan en que los hijos que crecen en hogares en los que los padres y los niños se sientan juntos a la mesa tres o cuatro veces cada semana, tienen menos probabilidades de experimentar con drogas y alcohol, y menos inclinados a tener sexo premarital. ¿Por qué razón? Porque es menos probable que tengan una sensación de vacío o de falta de aceptación y amor. Hay, incluso, una correlación entre el comer juntos como familia, y el éxito en el colegio.
El tiempo de la comida es una oportunidad para hablar de los asuntos del día, y para ventilar cualquier queja que haya surgido durante la semana. Pero tengan cuidado de tratar las cosas de manera divertida y despreocupada. No utilice el tiempo de la comida como una oportunidad para inculcar modales en la mesa ni para reprender a los niños frente a una audiencia. Mantengan al mínimo distracciones como la TV o los teléfonos. Realmente, es una buena idea declarar una moratoria en todos los aparatos electrónicos hasta que hayan terminado de comer.
Orar juntos: Jesús promete en Mateo 18:20: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Creo que esto tiene un doble significado para las familias. Sé que algunas de las respuestas más efectivas a las oraciones se han producido después de haberme arrodillado con mi esposo y mis hijos para orar juntos. Más que una rápida plegaria antes de las comidas, el tiempo de la oración puede ser una oportunidad para conectar los corazones de todos, y para saber qué motivo de preocupación hay en la mente de cada uno. Oren cuando vayan a la escuela en la mañana o antes de irse a dormir en la noche. Comiencen una agenda de oración en la que puedan anotar y revisar las peticiones de oración y los asuntos que les preocupan, y asegúrense de dar gracias a Dios, juntos, cuando reciban la respuesta.
un tiempo particular para cada uno: Antes de tener a nuestros hijos, mi esposo y yo hicimos la promesa, que una vez que los tuviéramos pasaríamos tiempo a solas con cada uno de ellos, lejos de la competencia natural de los otros hermanos. Le sorprenderá lo mucho que nos ha ayudado a conocerlos.
Diez actividades para hacer juntos
Hornear y cocinar. Alarguen el tiempo de comida de su familia, ayudando en la preparación de las comidas juntos. Hagan galletas o dulces para regalar a sus vecinos y familiares.
Trabajo en el patio. ¿Por qué no hacer de la tarea de rastrillar, cortar el césped y la jardinería un día familiar? Planifiquen un premio al final, como pedir una pizza o salir a comer un helado.
Hacer trabajo voluntario. Pasen tiempo juntos y ayudando a personas en su comunidad que tengan necesidades.
El club familiar del libro. Vayan a la biblioteca y soliciten algunos ejemplares del mismo libro. Los padres o los hermanos mayores pueden leer para los más pequeños. O, simplemente, lean todos juntos: los niños de todas las edades (y ustedes también) disfrutan de la lectura de una buena historia.
Turismo local. Les aseguro que hay muchos lugares en su comunidad que todavía no han visto. Llamen a la oficina de turismo de su ciudad, y pidan información en cuanto a parques, zoológicos y museos que puedan visitar juntos.
Actividades al aire libre. Los parques públicos son un excelente lugar para que la familia pase tiempo junta. Hagan planes para tener un día de bicicletas, caminata o de paseo en canoa.
Juegos de mesa. ¿Qué mejor cosa que un juego de Clue® en familia? Otros juegos adecuados para la familia son el Boggle®, Cattergories®, Taboo®, Pictionary® y el viejo y favorito Monopoly® Busquen las versiones para los menores y diviertánse grandes y chicos al mismo tiempo.
Juegos caseros tradicionales. Hay muchísimos otros juegos que se pueden jugar en la casa. ¿Qué tal el famoso juego de esconderse o la búsqueda de objetos antiguos de la casa?
Barbacoa. Si conocen a una familia que tengan niños de la misma edad que los suyos, invítenla para tener una barbacoa. Algunos de los recuerdos más queridos de mi niñez son el haber jugado Patea la Lata en el patio trasero de la casa, mientras los padres se sentaban y conversaban en el patio al final de la tarde.
Películas de la familia. A los niños les encanta ver cómo eran ellos en el pasado. Preparen palomitas de maíz, apaguen las luces y vean algunas dispositivas, fotos viejas o videos de vacaciones de hace cinco años. Los comentarios que surjan mientras ven los recuerdos los mantendrá entretenidos toda la noche.