"Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla"
"La historia pertenece a los intercesores"

jueves, 17 de junio de 2010

DOCE ASESINOS DEL MATRIMONIO

1. El exceso de trabajo o compromisos y el agotamiento físico
Cuidado con este peligro. Es especialmente insidioso en las parejas jóvenes que están tratando de comenzar en una profesión o todavía están estudiando. No traten de estudiar, de trabajar a tiempo completo, de tener un bebé, de manejar a un niño pequeño, de hacer reparaciones en la casa, y de comenzar un negocio, todo al mismo tiempo. Suena ridículo, pero muchas parejas jóvenes hacen exactamente eso y luego se sorprenden cuando su matrimonio se viene abajo. ¿Por qué no habría de ser así? ¡El único momento en que se ven es cuando están agotados! Es especialmente peligroso cuando el esposo es el que tiene demasiados compromisos o trabajo, y la esposa está todo el día en casa con un hijo en edad preescolar. La profunda soledad de ella da lugar al descontento y a la depresión, y todos sabemos a dónde lleva eso. Deben reservar tiempo el uno para el otro si quieren mantener su amor vivo.
2. Las deudas muy grandes y el conflicto en cuanto a cómo se gastará el dinero
Paguen en efectivo por los artículos de consumo, o no los compren. No gasten más de lo que pueden por una casa o por un automóvil, dejando muy pocos recursos para salir juntos, para viajes cortos, para personas que cuiden a los niños, etc. Distribuya sus fondos con la sabiduría de Salomón.
3. El egoísmo
Existen dos tipos de personas en el mundo, los que dan y los que toman. Un matrimonio entre dos personas que dan puede ser algo bello. Sin embargo, la fricción está a la orden del día entre una persona que da y otra que toma. Pero dos personas que toman pueden darse zarpazos la una a la otra hasta hacerse trizas dentro de un período de seis semanas. En resumen, el egoísmo siempre devastará un matrimonio.
4. La interferencia de los suegros
Si el esposo o la esposa no se ha emancipado totalmente de los padres, lo mejor es no vivir cerca de ellos. La autonomía es algo difícil de conceder para algunas madres (y padres), y el estar muy cerca será causa de problemas.
5. Las expectativas poco realistas
Algunas parejas llegan al matrimonio esperando cabañas cubiertas de rosas, una vida sin preocupaciones ni responsabilidades y un gozo ininterrumpido. La consejera Jean Lush cree, y yo estoy de acuerdo con ella, que esta ilusión romántica es particularmente característica de las mujeres norteamericanas que esperan más de sus esposos de lo que ellos son capaces de dar. La decepción consiguiente es una trampa emocional. Pongan sus expectativas en línea con la realidad.
6. Los invasores del espacio
No me refiero a extraterrestres de Marte. Más bien, mi preocupación es por las personas que violan el espacio para funcionar que su cónyuge necesita, sofocándolo rápidamente y destruyendo la atracción entre ellos. Los celos son una manera en que este fenómeno se manifiesta. Otra es la baja autoestima, la cual lleva a que el cónyuge inseguro se inmiscuya en el territorio del otro. El amor debe ser libre y confiado.
7. El abuso del alcohol y de otras sustancias químicas
Éstos son asesinos, no sólo de los matrimonios, sino también de las personas. Evítenlos como a la plaga.
8. La pornografía, los juegos de azar y otras adicciones
Debe ser obvio para todos que la personalidad humana tiene imperfecciones. Tiene la tendencia a quedar atrapada en comportamientos destructivos, especialmente cuando se es joven. Durante una etapa inicial, las personas creen que pueden jugar con tentaciones tales como la pornografía o los juegos de azar sin salir dañadas. De hecho, muchos se alejan casi sin haber sido afectados. Sin embargo, para algunos existe una debilidad y una vulnerabilidad que se desconoce hasta que es demasiado tarde. Entonces se vuelven adictos a algo que rasga la fibra de la familia.
Tal vez esta advertencia les parezca tonta e incluso mojigata a mis lectores, pero he hecho un estudio de veinticinco años de duración sobre personas que arruinaron sus vidas. Sus problemas a menudo comienzan con la experimentación con un mal conocido y finalmente terminan en la muerte física o la muerte del matrimonio. Las restricciones y los mandamientos de las Escrituras se han diseñado para protegernos del mal, aunque es algo difícil de creer cuando somos jóvenes. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Si mantenemos nuestras vidas limpias y no nos permitimos jugar con el mal, las adicciones que han hecho estragos en la humanidad nunca nos podrán tocar.
9. La frustración sexual, la soledad, la baja autoestima y la quimera de la infidelidad
¡Una combinación mortal!
10. El fracaso en los negocios
En especial, el fracaso en los negocios afecta adversamente a los hombres. Su inquietud por los reveses financieros algunas veces se muestra en ira dentro de la familia.
11. El éxito en los negocios
Es casi tan peligroso tener mucho éxito en los negocios, como lo es fracasar rotundamente en ellos. El autor de Proverbios dijo: “No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario” (30:8).
12. Casarse demasiado jóvenes
Las chicas que se casan entre los catorce y los diecisiete años de edad tienen el doble de probabilidades de divorciarse que las que se casan a los dieciocho y diecinueve años. Las que se casan entre los dieciocho y los diecinueve años tienen una vez y media más de probabilidades de divorciarse que las que se casan entre los veinte y los treinta años.
Las presiones de la adolescencia y las tensiones de los primeros años de vida matrimonial no hacen un buen dúo. Terminen lo primero antes de emprender lo segundo.
Éstos son los asesinos del matrimonio que he visto más a menudo. Pero, en verdad, la lista es prácticamente interminable. Todo lo que se necesita para que crezcan las malas hierbas más fuertes es una pequeña grieta en la vereda. Si van a vencer la ley de las probabilidades en relación al divorcio y mantener una unión matrimonial estrecha a largo plazo, deben emprender la tarea con seriedad. El orden natural de las cosas los alejará el uno del otro, no los unirá.
¿Cómo vencerán la ley de las probabilidades? ¿Cómo formarán una relación sólida que dure hasta que la muerte los haga emprender el último viaje? ¿Cómo se incluirán ustedes entre el número cada vez más reducido de parejas de mayor edad que han cosechado toda una vida de recuerdos y experiencias felices? Aun después de cincuenta o sesenta años de casados, todavía se buscan mutuamente para darse aliento y comprensión. Sus hijos han crecido dentro de un ambiente estable y amoroso, y no tienen cicatrices emocionales o recuerdos amargos que borrar. A sus nietos no se les tiene que explicar con delicadeza por qué “los abuelos ya no viven juntos”. Sólo el amor prevalece.
Así es como Dios quería que fuera, y todavía sigue siendo algo posible que ustedes pueden alcanzar. Pero no hay tiempo que perder. Refuercen las riberas del río. Defiendan el fuerte. Traigan las dragas y hagan más profundo el lecho del río. Mantengan las poderosas corrientes en sus propios cauces. Sólo esa medida de determinación mantendrá el amor con el que comenzaron, y hay muy poco en la vida que compita con esa prioridad.

DEDICAR TIEMPO A LA FAMILIA

 
Después que el huracán katrina? golpeara nuestra ciudad, mi esposo, mis cuatro hijos y yo nos encontramos sin electricidad, teléfonos o agua. Los días que siguieron los pasamos tratando de abrirnos paso al mundo exterior a través de los centenares de árboles derribados. Trabajábamos codo a codo todo el día frente al garaje, aserrando y arrastrando árboles, y pasábamos las noches acurrucados junto a las velas, con un radio transistor como nuestro único vínculo con la civilización.
Todo esto suena muy terrible, considerando especialmente el calor de agosto y los insectos de Louisiana. Pero al mismo tiempo, sin televisión, computadora, teléfonos o Internet, descubrimos algo que casi habíamos olvidado: que pasar tiempo juntos como familia es algo divertido.
Cuando finalmente salimos, pasamos un mes con el hermano de mi esposo, y aunque teníamos teléfonos y electricidad, estábamos en una ciudad donde no conocíamos a nadie. Los chicos no tenían clases ni actividades después del colegio. Mi esposo y yo no teníamos empleos. Desayunábamos, almorzábamos y cenábamos juntos, leíamos la prensa en voz alta, paseábamos juntos, hacíamos juegos de mesa, pasábamos tiempo en el parque, y nos sentábamos en el patio para ver la puesta del sol. Nuestro hijo de diez años habló por todos cuando dijo: "Sé que el huracán fue algo malo, pero nunca me había divertido tanto con mi familia".
Un mes más tarde, cuando nuestra ciudad se volvió de nuevo habitable, reabrieron las escuelas. Mi esposo volvió a trabajar, comencé un nuevo trabajo a medio tiempo y los chicos reanudaron muchas de sus actividades. Pero estábamos firmemente determinados a no olvidar las lecciones que habíamos aprendido durante nuestro "tiempo muerto".
Ahora venía lo difícil. ¿Cómo podríamos evitar que nuestras vidas se llenaran tanto, que nos impidiera pasar tiempo juntos?
Esto es lo que nos está ayudando a lograrlo.
Intencionalidad: Los tiempos han cambiado desde los días en que la mayoría de las familias tenían dos padres: una mamá que se quedaba en casa, y un papá que trabajaba de 9 a 5. Las familias hoy son más complejas. Los padres sin pareja, las familias en que ambos trabajan, la cantidad de actividades escolares después de la casa, y las distracciones que hay en el hogar, tales como la computadora, los Playstations® entre otras, significan que el tiempo junto como familia no es algo que sucede "con facilidad y a menudo".
Propóngase hacer del tiempo juntos como familia una prioridad. Planifique tiempo para estar juntos, e insista en que los niños participen. Es posible que éstos no siempre se sientan emocionados por la idea, al comienzo. Pero piense en sus recuerdos favoritos de la niñez, y encontrará que la mayoría de ellos giran en torno al tiempo que pasaba con su familia, no importa lo frecuente o infrecuente que fuera eso.
Calidad y cantidad: Cuando se les pregunta a los niños: "¿Qué hace una familia feliz?", la respuesta es casi unánime: "Pasan tiempo juntos". Según los expertos, el mito de que una gran cantidad de tiempo puede ser sustituido por una menos frecuente "calidad de tiempo", simplemente no es verdad. Karen Dockrey, autora del libro Bold Parents, Positive Teens (Padres valientes, adolescentes confiados), lo expresa de esta manera: "El tiempo diario es irremplazable. Cinco minutos cada día es mejor que cinco horas un sábado o un grandioso viaje de la familia. Las grandes porciones de tiempo sólo son efectivas si existe ya una relación como resultado de pasar tiempo juntos cada día".
Comer juntos: De acuerdo, cenar juntos todos las noches de la semana no parece ser práctico para la mayoría de nosotros. Pero expertos en temas familiares, tanto cristianos como seculares, concuerdan en que los hijos que crecen en hogares en los que los padres y los niños se sientan juntos a la mesa tres o cuatro veces cada semana, tienen menos probabilidades de experimentar con drogas y alcohol, y menos inclinados a tener sexo premarital. ¿Por qué razón? Porque es menos probable que tengan una sensación de vacío o de falta de aceptación y amor. Hay, incluso, una correlación entre el comer juntos como familia, y el éxito en el colegio.
El tiempo de la comida es una oportunidad para hablar de los asuntos del día, y para ventilar cualquier queja que haya surgido durante la semana. Pero tengan cuidado de tratar las cosas de manera divertida y despreocupada. No utilice el tiempo de la comida como una oportunidad para inculcar modales en la mesa ni para reprender a los niños frente a una audiencia. Mantengan al mínimo distracciones como la TV o los teléfonos. Realmente, es una buena idea declarar una moratoria en todos los aparatos electrónicos hasta que hayan terminado de comer.
Orar juntos: Jesús promete en Mateo 18:20: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Creo que esto tiene un doble significado para las familias. Sé que algunas de las respuestas más efectivas a las oraciones se han producido después de haberme arrodillado con mi esposo y mis hijos para orar juntos. Más que una rápida plegaria antes de las comidas, el tiempo de la oración puede ser una oportunidad para conectar los corazones de todos, y para saber qué motivo de preocupación hay en la mente de cada uno. Oren cuando vayan a la escuela en la mañana o antes de irse a dormir en la noche. Comiencen una agenda de oración en la que puedan anotar y revisar las peticiones de oración y los asuntos que les preocupan, y asegúrense de dar gracias a Dios, juntos, cuando reciban la respuesta.
un tiempo particular para cada uno: Antes de tener a nuestros hijos, mi esposo y yo hicimos la promesa, que una vez que los tuviéramos pasaríamos tiempo a solas con cada uno de ellos, lejos de la competencia natural de los otros hermanos. Le sorprenderá lo mucho que nos ha ayudado a conocerlos.
Diez actividades para hacer juntos
Hornear y cocinar. Alarguen el tiempo de comida de su familia, ayudando en la preparación de las comidas juntos. Hagan galletas o dulces para regalar a sus vecinos y familiares.
Trabajo en el patio. ¿Por qué no hacer de la tarea de rastrillar, cortar el césped y la jardinería un día familiar? Planifiquen un premio al final, como pedir una pizza o salir a comer un helado.
Hacer trabajo voluntario. Pasen tiempo juntos y ayudando a personas en su comunidad que tengan necesidades.
El club familiar del libro. Vayan a la biblioteca y soliciten algunos ejemplares del mismo libro. Los padres o los hermanos mayores pueden leer para los más pequeños. O, simplemente, lean todos juntos: los niños de todas las edades (y ustedes también) disfrutan de la lectura de una buena historia.
Turismo local. Les aseguro que hay muchos lugares en su comunidad que todavía no han visto. Llamen a la oficina de turismo de su ciudad, y pidan información en cuanto a parques, zoológicos y museos que puedan visitar juntos.
Actividades al aire libre. Los parques públicos son un excelente lugar para que la familia pase tiempo junta. Hagan planes para tener un día de bicicletas, caminata o de paseo en canoa.
Juegos de mesa. ¿Qué mejor cosa que un juego de Clue® en familia? Otros juegos adecuados para la familia son el Boggle®, Cattergories®, Taboo®, Pictionary® y el viejo y favorito Monopoly® Busquen las versiones para los menores y diviertánse grandes y chicos al mismo tiempo.
Juegos caseros tradicionales. Hay muchísimos otros juegos que se pueden jugar en la casa. ¿Qué tal el famoso juego de esconderse o la búsqueda de objetos antiguos de la casa?
Barbacoa. Si conocen a una familia que tengan niños de la misma edad que los suyos, invítenla para tener una barbacoa. Algunos de los recuerdos más queridos de mi niñez son el haber jugado Patea la Lata en el patio trasero de la casa, mientras los padres se sentaban y conversaban en el patio al final de la tarde.
Películas de la familia. A los niños les encanta ver cómo eran ellos en el pasado. Preparen palomitas de maíz, apaguen las luces y vean algunas dispositivas, fotos viejas o videos de vacaciones de hace cinco años. Los comentarios que surjan mientras ven los recuerdos los mantendrá entretenidos toda la noche.

lunes, 24 de mayo de 2010

Amar no solo en palabras

 

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.
1 Juan 4:16

Si yo te hiciera la siguiente pregunta: ¿Amas a Dios?, estoy seguro que sin pensarlo me responderías rápidamente: “Si, claro que lo amo”. Y es que esta de más hacer esa clase de preguntas, ya que es demasiado obvia.

Pero ¿Sabías que amar va mas allá de una frase que lo confiesa?, si porque cuando nosotros decimos amar a alguien esa persona no estará totalmente convencida de lo que nosotros decimos hasta no ver algo mas, una acción o detalles que mostremos para confirmar ese amor que decimos sentir.

Por ejemplo, para conquistar a mí amada esposa Yamita, no solo tuve que decirle que la amaba, tuve que hacer otras cosas como para demostrarle que realmente la amaba y que no solo eran palabras vacías las que salían de mi boca.

Acciones, detalles, gestos que fueron provocando en ella la seguridad de que yo realmente la amaba, al igual que ella para mí, si ella solo me hubiera dicho que me amaba, pero jamás hubiera hecho nada por demostrármelo, entonces yo no me hubiera casado con ella. Una muestra que realmente me amaba era que estaba dispuesta a venir a vivir a mi ciudad, cuando ella vivía en otra ciudad a cinco horas de viaje y que prácticamente tenía una vida hecha allí.

El Silencio de Dios

“Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto”
Salmos 83:1

¿Es increíble no? Como las cosas se nos pueden salir de control, pareciera que un día todo está normal y dicha normalidad dudara para siempre y el día siguiente es todo lo contrario y pareciera que nunca saldremos de ese desierto temible.

Y es que lo más difícil de esos momentos de desierto es la soledad que se siente, el sentimiento de que Dios se ha olvidado de nosotros, la sed espiritual y que no podemos saciar que produce y sobre todo el desgaste de nuestras fuerzas.

Pero aun con todo eso, jamás se nos debería olvidar que Dios nunca nos dejara. Y es que pareciera que a veces Dios esta guardando mas silencio del necesario, por más que buscamos no encontramos una Palabra, por más que anhelamos cosas, no se dan y es difícil cuando lejos de ver lo prometido, vemos todo lo contrario.

Yo se que son los silencios de Dios, los he vivido, los he experimentado y ahora estoy aquí, son duros, difíciles, desgastantes, pero lo mejor de todo y es lo que he aprendido a través de todo esto, siempre después de una etapa de SILENCIO siempre viene otra de bendiciones abundantes.

Un Verdadero Amigo Es…

buenos-amigos

Un puente que atraviesas y te lleva a puerto seguro.
Una palabra oportuna y a tiempo.
Una sonrisa que se dibuja en tu rostro.
Quien tiene un amigo es bendecido y afortunado.
Porque un amigo tiene la llave que abre el candado de lo que se guarda adentro del corazón.
Un amigo es alguien que te conoce y acepta sin intentar cambiarte.
Alguien que siempre desea lo mejor para tu vida y no siente envidia cuando algo bueno te pasa.
Se regocija y celebra con tus éxitos;
pero también llora con tus tristezas y nostalgias.
Un amigo nunca procurará tu mal ni te obligará a hacer algo que no quieras o que te pueda perjudicar, todo lo contrario, tratará de que camines por la línea del bien.
Un amigo muchas veces sabe interpretar lo que callas y sabe guardar tus secretos.
El o ella te animaran a que siempre des lo mejor de ti y a que nunca te rindas por alcanzar aquellos sueños que tanto anhelas.
Un verdadero amigo hace tus días mas felices y mejores y en tiempos difíciles es cuando realmente sabrás que tipo de amigo es, porque un amigo fiel jamás abandona el barco en el naufragio.
Permanece ahí contigo y te lanza el salvavidas para que puedas sobrevivir.
En ti he encontrado eso y mucho más.

¡Gracias por tu valiosa amistad!

UNA AMISTAD QUE PROVOCA MILAGROS

friendshipsDedicado con Amor: A todos y cada uno de esos seres que permiten llamarlos amigos y que hacen los días más felices porque existen. E

“Al ver la fe de ellos, Jesús dijo: Amigo, tus pecados quedan perdonados”.
(San Lucas 5:20) Nueva Versión Internacional
 
Este pasaje es uno muy conocido. La biblia no indica que estos hombres fueran amigos de aquel paralítico que estaba postrado en cama, sin embargo la acción y la actitud que tuvieron estos cuatro hombres, me hacen identificar que poseían las cualidades que tienen aquellos que son verdaderos amigos. Fe, esperanza, un deseo increíble de ayudarlo a estar bien, pero sobre todas las cosas amor dentro del corazón.

Has de todos los días “El día del amor”


Hay 3 tipos de amor de acuerdo a su raíz etimológica en griego:

Ágape: Es el amor de Dios, el amor de Dios hacia nosotros es inefable, jamás podríamos llegar a comprenderlo con nuestras mentes finitas, es un amor incondicional pues a pesar que en ocasiones su pueblo le ha fallado; Él sigue enamorado locamente de ellos. Es un amor que está dispuesto a darlo todo. Es ese amor que puede soportar la pérdida de un hijo en sacrificio para salvar a la humanidad. “Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él” 1 Juan 4:9 (NVI)

Eros: Es el amor de pareja y sexual, es ese amor qué solamente busca el bienestar de la persona con la que ha decidido unirse. Es el amor que anhela un mismo destino. Es ese amor que atesora hasta el más mínimo detalle. Es ese amor que inspira y renueva tus sueños. Es ese amor en donde existe pertenencia y reposo. Es el amor que arde por poder estar unido en una sola carne. Es al amor que anhela poder ver transformada a su pareja. Es el mismo amor que tiene Cristo por su Iglesia. “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella” Efesios 5:25 (NVI)

Superando el Pasado

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”
2 Corintios 5:17

Es común encontrar a personas que no pueden olvidar su pasado, personas que no pueden ver la bendición en el presente porque todavía viven pensando en las derrotas que en el pasado tuvieron. Todos tenemos un pasado que a lo mejor no es algo del cual nos podamos jactar, muchas veces hasta vergonzoso al recordarnos en el pecado que andábamos. La Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero la verdad del presente es que somos libres por Jesús, pues el pago la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas.
Lastimosamente no todos entendemos que las derrotas del pasado no tendrían que perjudicar nuestro presente, en pocas palabras nosotros no tendríamos que andar recordando nuestras derrotas y malos episodios que pasamos, sino es para Glorificar a Dios de donde nos a liberado, pero si es para entristecerte y perjudicar tu vida espiritual actual, ¿Para andar recordando el pasado?.
Es por esa razón que deseo con todo mi corazón que cada uno de los que lean este tema, entiendan lo importante que es ser libre de los pensamientos del pasado que quieren destruir tu vida espiritual presente.

Sígueme y manifestarás mi gloria

 

“A lo cual os llamó por nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”
 Tesalonicenses 2: 14 


Qué tremendo versículo. Imagina esto hermano; se nos ha prometido alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Pero hay un detalle, debemos andar cómo anduvo nuestro Señor.
En ocasiones creemos que aquellos milagros que hacía el Espíritu Santo hace más de 2000 años, ya no pueden ser hechos hoy en día; siendo una creencia equivocada, porque el mismo poder que tuvo nuestro Señor para sanar a los enfermos y levantar muertos…..también mora en nosotros. Pero se desata por medio de la santidad. La santidad es buscar la consagración diaria a nuestro Señor. Pero en ocasiones nos estacionamos en la comodidad o nos acostumbramos a consentir nuestro pecado; y tanta gloria no puede ser desatada.

Hemos sido llamados a hacer cosas mayores hermanos, a vivir de manera sobrenatural. En tu boca existe poder para dejar sin trabajo al enemigo, para decretar sanidad, para hacer correr a las tinieblas…..pero se desata con santidad.

¡Si tan solo pudieras ver todo el poder que hay en ti, buscarías día a día mayor santidad!
Hemos hecho una decisión hermanos, la mejor que hemos hecho; entregarle nuestra vida al Señor. Pero, hoy es diferente. Ya no se trata de nosotros. Es acerca de su plan. Un día decidimos entregarle nuestra vida al Señor, para que hiciera con nosotros lo que mejor le placiera……ya no eres más un bebe espiritual, Dios te quiere llevar al siguiente nivel; pero tienes que morir a ti mismo.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” Mateo 16:24

Noviazgo - Tu Momento Llegará


Tu momento llegará

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”
Eclesiastés 3:1

Muy seguido me encuentro con personas que han fracasado en el amor, personas que viven aun amando a alguien que no les ama, llorando y entristeciéndose por algo que ya paso y que aunque quieran a lo mejor nunca volverá a ser, viviendo con la esperanza de que de una día para otro todo cambie o bien sintiéndose que fracasaron para siempre y que nunca encontraran a alguien que los ame igual.

Por eso este día quiero dedicar este artículo a todas las personas que luchan por algo que no será y que piensan que nunca encontraran alguien que los ame tanto como la persona que supuestamente los amaba, para ellos con todo mi amor en el Señor dedico estas líneas para que Dios pueda revelarles la voluntad perfecta para sus vidas.

UN FRACASO INESPERADO.

Nadie que comienza una relación de noviazgo piensa en el fracaso, de hecho la mayoría que comienza con un noviazgo por la emoción del momento hacen tantos planes juntos como: ¿Cuando nos casaremos?, “Yo pienso que dentro de 5 años estaría bien”. ¿De qué color pintaremos nuestra casa?, “Amarilla con azul estaría bien”. ¿Cuántos hijos tendremos?, “Dos y si nos va bien tres”. Tantos inventos que llevados por la emoción del momento hacen que todo parezca real y que se cumplirá en su momento.
Pero luego de diferentes situaciones como peleas constantes, irrespetos, caricias fuera de lugar, sexo antes del matrimonio y muchas otras cosas que se dan en los noviazgos y que esta FUERA DE LA VOLUNTAD DE DIOS, comienza los problemas y diferencias irreconciliables.

Las relaciones que constantemente se pelean y pasan más tiempo enojados que contentos son futuros candidatos a una ruptura. Aquellos que desobedeciendo a Dios tienen relaciones antes del matrimonio también son futuros candidatos a un futuro fracaso y así podría nombrar muchas situaciones y casos de los que he podido ser testigo y que con autoridad puedo mencionar.

En la escuela del intercesor


"Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre" (Lc 24,49)


La historia de un plan. Si el plan de Dios era que los hombres participáramos del proyecto de intercesión que iba a encabezar el Hijo, conociendo algo de los métodos de Dios, que nunca se salta las leyes que él mismo ha diseñado para la Humanidad, es lógico pensar que el Hijo iba a formar, durante su paso por la tierra, intercesores que empezaran a trabajar con él y formaran luego a otros que fueran también sus continuadores. Y así lo hizo.
Jesús habla a sus discípulos acerca de su propia misión. Esta etapa supuso para los discípulos el acceso a la información y a la implicación que para ellos tendría la condición de discípulos, como agregados al plan de Dios para restaurar su Reino. Jesús les habló de muchos modos y en diferentes ocasiones sobre su misión, aunque ellos no acabaran de entender entonces:
  • Les habló de su misión intercesora: "Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días" (Mc 8,31).
  • Les desveló el motivo de su misión: "El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido" (Lc 19,10).
  • Y les explicó por qué tenía que ser todo esto así: "En verdad, en verdad os digo: 'Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto'" (Jn 12,24).
Les habló de la continuidad de su obra a través de ellos. Les hizo ver también que tenían que seguir desarrollando la obra que él iniciaba y al mismo tiempo les prometió darles la capacidad necesaria para llevarla a feliz término:
  • Les habló del poder de la intercesión comunitaria: "Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,19-20).
  • Y del alcance sin límites de ese poder: "Todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Jn 14,13).
  • El cielo y la tierra dejan de tener fronteras cuando se trata de ejercer el poder de Dios: "Yo os lo aseguro: todo lo que atéis en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra, quedará desatado en el cielo" (Mt 18,18).
  • No hay enemigos invencibles: "Mirad: os he dado poder (autoridad) de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño" (Lc 10,19).
  • Se trata en definitiva de una continuación de su obra hasta el final de los tiempos: "Como el Padre me envió, también yo os envío" (Jn 20,21).
La garantía de esta especie de testamento consiste en que le "ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra" (Mt 28,18). La afirmación central es que él lo hará, pero para que esto suceda hace falta que los discípulos hagamos nuestra parte, es decir, que desatemos su poder con la intercesión. La intercesión es el mecanismo de que dispone la Iglesia para activar el poder de Cristo.
Jesús, nuestro intercesor, ocupa su puesto. A la etapa de preparación tenía que suceder la de poner en práctica lo que habían aprendido. El momento clave para la entrada en la colaboración intercesora de los discípulos con Jesús está relacionado con la Ascensión del Señor. El Señor ha terminado su misión en la tierra y va a continuarla de otro modo, como resucitado y glorificado, desde el cielo. El Padre desplegó en Cristo la eficacia de su fuerza poderosa "resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre, no sólo en este mundo, sino también en el venidero. Bajo sus pies sometió todas las cosas y le constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todos" (Ef 1,20-23), porque "Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de vivos y muertos" (Rm 14,9).
Participación intercesora de la Iglesia. Nuestro Sumo Sacerdote podía haber decidido llevar a cabo él solo toda la tarea de intercesión para la Humanidad, pero no quiso, sino que "éste que bajó (Cristo) es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo" (Ef 4,10). En esta afirmación aparentemente tan simple está el principio temporal de la participación que Cristo da a su Iglesia en la tarea de la intercesión, de la implicación de sus discípulos como asociados en el ministerio intercesor:
  • "Dios, nos vivificó juntamente con Cristo... y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús" (Ef 2,5-6). Significa que, aunque como seres humanos habitamos la tierra, estamos espiritualmente sentados con Cristo en los cielos, porque "el que se une al Señor se hace un solo Espíritu con él" (1 Co, 6,17). Nuestra unión con él nos capacita para participar de las obras de Cristo sacerdote, profeta y rey. Cuando tenemos conciencia de nuestra posición en Cristo, tenemos conciencia de nuestra capacidad; pero, si nos vemos como unos simples seres humanos, peregrinos por la tierra y sin mucha seguridad de hacia dónde vamos, hemos perdido de vista nuestras posibilidades, por lo que la consecuencia inmediata es la renuncia a participar en la tarea encomendada.
  • Finalmente nuestra posición como miembros de Cristo nos asocia activamente a su trabajo de restauración del Reino, dirigidos por su voluntad. Y su voluntad es llevar a cabo su obra por medio de la Iglesia -por sus discípulos- bajo la dirección y capacitación de su Espíritu. Por eso, "a cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a medida de los dones de Cristo" (Ef 4,7).